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El cricket en la India: instrumento diplomático
By Javier Redondo Jordán On 8 Dic, 2012 At 03:11 PM | Categorized As Jhunjhunu | With 0 Comments

chicos jugando cricket jhunjhunu
Chicos jugando al cricket en Jhunjhunu

La colina que coronaba el pueblo distaba todavía varios kilómetros. Más allá, a un lado del camino, descubrí a un grupo de chicos que jugaba al cricket, lo cual me sorprendió, aunque supiera uno que el cricket es el deporte nacional indio. Pero es que no te figuras a los indios, tan alejados de la imagen de delicadeza y aristocracia de los ingleses, practicando el deporte británico por excelencia, con permiso de las carreras de caballos, el polo y la caza del zorro.

Herencia de su pasado como colonia de Su Majestad la Reina, el cricket llegó a la India a principios del siglo XVIII. Entonces se trataba de un deporte elitista, practicado por la nobleza imperialista en tierras exóticas, pero actualmente el negocio que genera en torno a sí proporciona empleo a alrededor de medio millón de indios, sin contar con los millones de rupias que arroja en beneficios indirectos.

El fervor con el que los indios viven su deporte nacional sólo es comparable a su avidez por el dinero, por un lado, y, por otro, a su exaltación religiosa. Si en Europa se rinde culto a los jugadores de fútbol, capaces de mover cifras astronómicas dentro y fuera de los estadios, la India ha encumbrado a los altares a sus nuevos ídolos, que son jugadores de cricket, como el capitán del equipo nacional, Rahul Dravid, o los bateadores Sachin Tendulkar y Sourav Ganguly. Y la India, célebre por sus extremos, por sus contrastes, por sus innumerables récords Guinness, por su bipolaridad, lo mismo que reverencia un día a estos semidioses cuando el equipo gana, al siguiente son derribados del pedestal y objeto de escarnio público y apostasía, condenados al infierno por haber llevado al equipo a una derrota vergonzosa, la mayor de las tragedias nacionales.

Hoy por hoy, el cricket constituye un fenómeno social en todo el subcontinente, y bajo su sombra festejan victorias y lloran derrotas gentes de todas las clases sociales, de todas las castas, de todas las religiones. Si algo hace diluirse las divisiones entre los habitantes de la India es, sin duda, el cricket. Cualquier partido contra el gran rival histórico, Pakistán, consigue sentar frente al televisor a pobres y ricos, a intocables y brahmanes, a hindúes y musulmanes, a sijs y jainas por igual.

seleccion nacional india de cricket
Selección nacional india de cricket celebrando el triunfo

A tal extremo llegan la popularidad y la influencia de este deporte que en ocasiones incide en la política interior y la diplomacia internacional. Cosa parecida ocurre en nuestro país, donde, a juicio de Ortega y Gasset, no cabe entender la política si no se mira al trasluz de lo que sucede en el albero de las plazas de toros.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, llegó a declarar que «nada une a los pueblos del subcontinente tanto como el amor por el cricket», y tal convicción tenía en sus palabras que en 2005 invitó al presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, a Nueva Delhi para asistir a la celebración de un partido entre los dos países, viejos enemigos a muerte a lo largo de los siglos, especialmente desde la independencia del territorio indio y el consiguiente trazado político y geográfico que de ésta se derivó. Musharraf aceptó la invitación como muestra de cordialidad diplomática y acudió a presenciar el encuentro. Su gesto consolidó la denominada «diplomacia del cricket», una baza política utilizada por ambos países en épocas de cierta distensión para lograr un acercamiento entre sus pueblos.

Con una pelota de tenis y tablas a modo de bates, aquellos chicos jugaban al cricket entre piedras, hierbajos y cascotes. Acostumbrado a ver a los niños jugar al fútbol en las calles donde uno creció, contemplar a éstos batear viejas pelotas de tenis aprovechando los restos de algún naufragio impresiona, y no terminas de entender por qué. Extraje la cámara fotográfica del bolsillo con la intención de guardar mis dudas en carrete, por si más adelante encontraba respuesta a preguntas veladas.

chicos jugando cricket jhunjhunu holi
Los niños sostienen sus armas. No había de olvidarse que estábamos en plenas fiestas del Holi

No sé cómo se darían cuenta, pero nada más fijar el objetivo de la lente, los muchachos abandonaron el juego y empezaron a vocear y agitar los brazos. Supongo que ver a un individuo blanco allí plantado, echándoles fotos, no sería algo de rutina. Les devolví los saludos desde la distancia y seguí la marcha.


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